
El 27 de febrero de 1989 quedó grabado en la historia de Venezuela como el día en que estalló el «Caracazo», una masiva rebelión popular que comenzó en Guarenas, estado Miranda, como respuesta al drástico «paquetazo» de medidas neoliberales impuestas por el gobierno de Carlos Andrés Pérez.
Las medidas, recomendadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), incluyeron un abrupto aumento del pasaje, la liberación de precios de productos de primera necesidad, el congelamiento de sueldos y salarios, la privatización de empresas del Estado y un creciente endeudamiento nacional, empujando a la mayoría de la población a una situación crítica.
La Extensión de la Protesta y los Saqueos
El estallido social se propagó rápidamente a las principales ciudades del país, como La Guaira, Maracay, Valencia, Barquisimeto, Mérida, Maracaibo, San Cristóbal, Puerto La Cruz, Anaco, Cumaná, Barinas y Ciudad Guayana.
Durante el «Caracazo» se produjeron saqueos masivos, principalmente dirigidos a supermercados, carnicerías y negocios de artículos de consumo. Este desborde era un reflejo de la desesperación social, ya que en esa época se estimaba que el 62% de la población venezolana se encontraba sumida en la pobreza.
El Reconocimiento del Estado y la Reparación
Con la llegada de la Revolución Bolivariana, el Comandante Hugo Chávez reconoció la responsabilidad del Estado venezolano en los sucesos. En 2006, a través del Ministerio de Interior y Justicia, se anunciaron mecanismos para indemnizar a las víctimas que no habían tenido acceso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Hoy, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, se pronunció sobre la conmemoración a través de su cuenta en Twitter (@NicolasMaduro):
«Hace 36 años, el Pueblo cansado de las injusticias se rebeló contra un gobierno arrodillado a los intereses del FMI, una gran fortaleza emergió de aquellos días de profundo dolor, gracias a la valentía de nuestros mártires que hoy viven en cada batalla y victoria de la Revolución».
(Conadecafro Conadecafro/kc/ER.-.-)